Tropilaelaps es un género de ácaros parásitos que atacan a las abejas, especialmente a la Apis mellifera (abeja melífera o abeja europea). Al igual que el conocido ácaro Varroa destructor, los Tropilaelaps se alimentan de la cría de las abejas (larvas y pupas) y causan deformidades, debilitamiento e incluso la muerte de las abejas . Sin embargo, estos ácaros presentan características que los vuelven aún más peligrosos que la Varroa para la apicultura:
• Reproducción acelerada: Tropilaelaps tiene un ciclo de vida más corto que Varroa, lo que le permite multiplicarse más rápido y superar en número a Varroa en una colonia si no se controla . Estudios han observado que en colmenas infestadas puede haber hasta 25 ácaros Tropilaelaps por cada Varroa , lo que demuestra su enorme potencial de crecimiento poblacional.
• Daños severos a las colmenas: Una infestación de Tropilaelaps provoca síntomas similares al ataque de Varroa (conocidos en conjunto como síndrome de ácaro parásito), incluyendo cría deformada o muerta, abejas adultas con alas atrofiadas o patas faltantes, y colmenas que pierden fuerza rápidamente . Las colonias fuertemente infestadas colapsan o incluso abandonan la colmena (enjambran o absconden), diseminando el problema a nuevas áreas .
• Expansión geográfica: Originalmente, los ácaros Tropilaelaps eran plagas restringidas al sudeste asiático, donde parasitaban a las abejas gigantes locales (Apis dorsata, Apis laboriosa, etc.). Pero dos especies –Tropilaelaps clareae y Tropilaelaps mercedesae– han logrado cambiar de hospedero e infestan también a la abeja europea . En las últimas décadas, gracias al comercio y trasiego de abejas, Tropilaelaps se ha propagado por gran parte de Asia e incluso ha llegado a lugares inesperados (se ha reportado en partes de Oriente Medio y recientemente en África oriental) . En 2024 se confirmó la presencia de T. mercedesae en Georgia, a las puertas de Europa, y hay sospechas de su llegada a otras regiones cercanas . Esto enciende las alarmas, pues Europa y América –hasta ahora libres de Tropilaelaps– podrían enfrentar pronto a este “nuevo gran desafío” sanitario en la apicultura .
En resumen, Tropilaelaps representa una amenaza seria para apicultores de todo el mundo debido a su alta virulencia y rápida reproducción. Aprender a reconocerlo y manejarlo desde etapas tempranas es crucial, especialmente para apicultores principiantes e intermedios que quizás aún no estén familiarizados con esta plaga emergente. A continuación, exploraremos sus características biológicas, cómo distinguirlo de Varroa, el impacto que causa en las colmenas, y las estrategias prácticas (basadas tanto en ciencia como en experiencia de campo) para detectarlo, controlarlo y prevenir su propagación.
Características y biología de Tropilaelaps
¿Cómo es el ácaro Tropilaelaps? A simple vista, un Tropilaelaps adulto es un ácaro muy pequeño de color marrón-rojizo, apenas visible a simple vista. Mide alrededor de 1 mm de largo por 0,5–0,6 mm de ancho, aproximadamente un tercio del tamaño de una Varroa . Su cuerpo es de forma alargada u ovalada estrecha (más largo que ancho), con cuatro pares de patas cortas. A diferencia de Varroa (que tiene un aspecto más redondeado en forma de lenteja), Tropilaelaps tiene un cuerpo más ahusado. Otra diferencia notable es la posición de las patas: en Varroa las patas están principalmente en la parte delantera/ventral del cuerpo (lo que le da un andar “de cangrejo”), mientras que en Tropilaelaps las patas sobresalen lateralmente, permitiéndole moverse con mayor rapidez . Los machos de Tropilaelaps son ligeramente más pequeños y mucho más peludos que las hembras, aunque normalmente los apicultores solo detectarán las hembras, que son las que parasitan activamente la cría .
Comparación entre los ácaros Varroa destructor (izquierda) y Tropilaelaps (derecha). Se aprecia la forma más ovalada y plana de Varroa frente al cuerpo más alargado de Tropilaelaps. Ambos son de color marrón y tienen tamaño milimétrico, pero Tropilaelaps es más pequeño (escala de 1 mm en la imagen).
En cuanto a su biología, los Tropilaelaps son ectoparásitos obligados de la cría de las abejas. Esto significa que no pueden alimentarse de abejas adultas: sus piezas bucales no logran perforar la cutícula dura de una abeja desarrollada . Por ello, dependen totalmente de la cría (las larvas y pupas dentro de las celdas) para su sustento. Su alimento es la hemolinfa (la “sangre” de insecto) que extraen de las crías, dejándolas débiles y dañadas. Un dato crítico es que Tropilaelaps solo sobrevive 2–3 días fuera de una celda operculada (es decir, en el cuerpo de abejas adultas) . Pasado ese tiempo, si no logran encontrar una nueva larva hospedera, mueren de inanición. Esta adaptación hace que pasen la mayor parte de su vida escondidos en los panales de cría operculada y tengan una fase “forética” (viajando sobre abejas adultas) muy breve y difícil de detectar .
Diferencias con la Varroa
Aunque en muchos aspectos Tropilaelaps y Varroa son parecidos (ambos son ácaros asiáticos, parásitos de cría de abeja, de reproducción rápida y vectores de virus), existen diferencias clave que impactan su diagnóstico y control. En la siguiente tabla resumimos algunas diferencias importantes:
Aspecto | Varroa destructor | Tropilaelaps spp. |
---|---|---|
Tamaño y forma | 1,5–2 mm, cuerpo redondeado (más ancho que largo). Visible a simple vista (forma de lenteja aplanada). | ~1 mm, cuerpo alargado (más largo que ancho). Más pequeño y difícil de ver a simple vista . |
Alimentación | Ectoparásito de cría y adultos: se alimenta de la hemolinfa de larvas, pupas y abejas adultas (principalmente abejas nodrizas y zánganos adultos). | Ectoparásito exclusivo de la cría: no puede alimentarse de abejas adultas (no perfora su cutícula) . Solo sobrevive 2–3 días en el adulto. |
Hospedadores originales | Originario de Asia (parásito natural de Apis cerana). Hoy cosmopolita (infesta Apis mellifera en todo el mundo excepto Australia). | Originario de Asia (parásito natural de Apis dorsata y otras abejas gigantes). Presente en Asia y regiones cercanas; T. clareae y T. mercedesae infestan A. mellifera (aún ausente en Américas/Europa). |
Reproducción | Ciclo reproductivo en cría operculada de ~10 días (obreras) a 14 días (zánganos). Hembra pone ~5 huevos (uno cada 30 h aprox.), de los cuales típicamente solo 1–2 hijas se hacen adultas y salen de la celda (los machos y a veces otras hembras quedan en la celda y mueren) . | Ciclo muy corto, ~7 días . Hembra pone 2–4 huevos (uno cada ~24 h) ; pueden emerger 2–3 ácaros adultos por celda (hembras y machos salen con la abeja) . |
Velocidad de proliferación | Moderada: una hembra produce pocas hijas por ciclo; depende de la cantidad de cría disponible, pero crece exponencialmente a lo largo de la temporada si no se controla. | Muy alta: ciclo corto y muchas crías -> explosiones demográficas. Pueden multiplicarse mucho más rápido que Varroa (hasta 25 veces más rápido) . |
Fase forética (sobre adultos) | Prolongada: Varroa puede permanecer semanas o meses en abejas adultas (especialmente en ausencia de cría). Esto le permite dispersarse a largas distancias en enjambres, colmenas derivantes, etc. | Muy breve: Tropilaelaps solo aguanta 1–3 días sobre las abejas . Debe reencontrar cría operculada rápidamente o morirá. La dispersión depende de que haya cría en colonias cercanas en poco tiempo (dispersión más local). |
Movilidad en panal | Movimientos lentos, se oculta dentro de celdas o bajo los segmentos abdominales de abejas. Difícil verla correr en panales. | Ácaro activo y muy rápido, corre sobre la cría y panal al ser expuesto . Tiende a huir cuando abrimos la colmena, lo que dificulta su observación. |
Síntomas que provoca | Varrosis o varroosis: Cría salteada, abejas con alas deformes (virus DWV), reducción de población, colapso si no se controla. Puede tardar meses en colapsar la colmena. | Tropilaelapsosis: Síntomas casi idénticos a varroa (alas deformes, abejas poco desarrolladas, cría perforada y muerta, colapso) , pero aparecen más rápido por la reproducción explosiva. Las colmenas pueden colapsar en semanas si la infestación es alta. Además, las abejas a veces absconden (abandonan la colmena) ante infestaciones severas . |
Ciclo de vida de Tropilaelaps
El ciclo de vida de Tropilaelaps está íntimamente ligado al ciclo de cría de las abejas. Para entender cómo se reproduce y propaga este ácaro, veamos paso a paso su ciclo dentro de una colmena de Apis mellifera:
1. Invasión de celdas: Las hembras fecundadas de Tropilaelaps buscan celdas de cría operculadas para poner sus huevos. Usualmente, prefieren celdas que están por ser operculadas – es decir, larvas maduras que las abejas obreras están a punto de sellar con cera. Justo antes o inmediatamente después de que la celda se opercula, la hembra ingresa rápidamente en su interior .
2. Postura de huevos: Dentro de la celda operculada, la hembra de Tropilaelaps deposita de 1 a 4 huevos blancos diminutos sobre la pupa o en las paredes de la celda (lo típico son 3-4 huevos por hembra) . A diferencia de otros ácaros, los huevos de Tropilaelaps eclosionan pronto, en cuestión de 1–2 días.
3. Desarrollo bajo el opérculo: Las larvas de ácaro que emergen (llamadas protoninfas y luego deuteroninfas) son blancas y móviles. Se alimentan ávidamente de la pupa de abeja en desarrollo, provocándole lesiones. En aproximadamente 5–6 días completan su desarrollo a ácaros adultos jóvenes . Por lo general, de esos huevos nacerá un macho y varias hembras (el patrón común es un macho y 1-3 hembras por celda infestada) . Durante todo este tiempo, el opérculo de cera mantiene a los ácaros ocultos y protegidos dentro de la celda, dificultando su detección visual externa.
4. Emergencia junto con la abeja: Al llegar el momento de la emergencia de la abeja adulta, aproximadamente 7 días después de la postura de los huevos (lo que coincide con ~21 días desde que el huevo de abeja fue puesto, en el caso de obreras), la joven abeja sale de su celda arrastrando consigo a los ácaros. Tanto la madre original de Tropilaelaps como los nuevos adultos (hembras y machos) salen de la celda junto a la abeja naciente . En este punto, la abeja suele ya estar dañada (puede nacer deformada o débil si la infestación fue pesada) y los ácaros buscan rápidamente refugio.
5. Dispersión y reinfección: Una vez fuera, los ácaros Tropilaelaps buscan inmediatamente nuevas celdas de cría en estado de preoperculación para invadirlas en cuanto sean selladas . Tienen un margen muy corto (1–2 días) para hacerlo, porque no pueden alimentarse en el cuerpo de la abeja recién nacida. Así, más del 95% de los ácaros adultos Tropilaelaps se introducen en otra celda en los primeros 2 días tras emerger . Este ciclo continúa mientras haya cría presente en la colmena. Si en algún momento no hay cría operculada disponible, los ácaros se ven forzados a subirse a abejas adultas (fase forética) en espera de que aparezca cría; pero, como mencionamos, sólo sobreviven unos pocos días en esa situación.
Esquema del ciclo de vida (en días) de Tropilaelaps en una celda de abeja obrera. La hembra adulta invade la celda (flecha roja) poco antes de la operculación (día 8 aprox. del desarrollo de la cría). Dentro de la celda cerrada, pone hasta 4 huevos (óvalos blancos en el esquema) que eclosionan rápidamente. Se suceden varios estadios de ninfa (indicados en blanco) y al cabo de ~1 semana emergen 2–3 ácaros adultos junto con la abeja joven (día ~21 desde el inicio del desarrollo). Inmediatamente, los ácaros adultos (madre original e hijos) buscarán nuevas celdas operculadas para reiniciar el ciclo. (Imagen adaptada de materiales educativos, Denis Anderson)
6. Dispersión entre colonias: Tropilaelaps puede propagarse a otras colmenas mediante varios mecanismos. Su dispersión natural ocurre cuando abejas portadoras de ácaros entran en colmenas sanas: por ejemplo, abejas dériva (abejas que regresan a la colmena equivocada), colonias en robo (que pillan miel/cría de colmenas debilitadas), o incluso a través de enjambres que se llevan ácaros al fundar nuevas colonias . Sin embargo, dado su corto periodo forético, la dispersión a largas distancias depende en gran medida de la actividad humana: el movimiento de colmenas infestadas, el intercambio de panales con cría entre apiarios, la comercialización de núcleos o paquetes de abejas, e incluso el envío de reinas acompañadas de abejas nodrizas pueden trasladar ácaros Tropilaelaps a nuevos lugares . Por eso es fundamental extremar precauciones en el transporte e importación de material vivo (reinas, colmenas) desde regiones afectadas.
En síntesis, Tropilaelaps está especializado en explotar la fase de cría de las abejas. Su éxito radica en reproducirse rápidamente bajo el opérculo y saltar de celda en celda antes de morir de hambre. Cualquier interrupción en la disponibilidad de cría frena dramáticamente su ciclo, pero mientras haya cría abierta pasando a pupa, el ácaro seguirá propagándose dentro de la colmena y hacia colmenas cercanas.
Impacto en las colmenas y consecuencias para las abejas
La infestación por Tropilaelaps provoca una enfermedad llamada tropilaelapsosis, cuyas manifestaciones en la colonia son devastadoras y muy similares a las de la varroosis (Varroa):
• Cría dañada y mal desarrollada: Al alimentarse de la cría, los Tropilaelaps causan malformaciones en las abejas en desarrollo. Las larvas parasitadas pueden morir antes de completar su metamorfosis, dejando áreas de cría salteada (celdas vacías o con larvas muertas dispersas entre cría sana) . En otros casos, las abejas logran nacer pero salen deformes: típicamente con abdómenes reducidos, alas atrofiadas o arrugadas (como las alas en forma de muñón del Virus de Alas Deformadas que también transmite), y patas malformadas o faltantes . Estas abejas no pueden volar ni realizar sus tareas con normalidad y suelen ser desechadas por las obreras o las vemos arrastrándose cerca de la piquera.
• Opérculos perforados y cría expulsada: Las abejas enfermeras a menudo detectan que algo anda mal en las celdas parasitadas e intentan limpiarlas. Esto genera opérculos con agujeros o parcialmente abiertos en el panal (un síntoma visible de parasitosis, conocido como “bald brood” o cría con “calvas”) . A través de esos orificios a veces se observan pupas blancas mal formadas. Las obreras pueden llegar a desopercular y retirar larvas muertas por la infestación, acumulándose restos de cría momificada en el fondo de la colmena o en la entrada. Encontrar pupas deformes o medio canibalizadas en la piquera es un signo de alarma de tropilaelapsosis avanzada .
• Disminución de la población adulta: A medida que más cría muere o nace débil, la población de abejas adultas declina rápidamente. Las abejas viejas van muriendo de forma natural, pero no son reemplazadas por jóvenes sanas en igual número. El resultado es una colmena visiblemente débil, con menos abejas cubriendo los cuadros. En infestaciones severas, se puede pasar de una colonia fuerte a una que apenas ocupa 3-4 marcos en pocas semanas . Por ejemplo, en brotes recientes en Asia y Europa del Este, T. mercedesae causó la muerte del 53% de las colonias monitoreadas en menos de un año, y las restantes quedaron muy debilitadas pese a estar en temporada activa .
• Comportamiento de abandono (absconding): Un detalle observado con Tropilaelaps es que, ante infestaciones muy elevadas, las abejas pueden abandonar la colmena por completo. Este comportamiento de huida o absconding es una respuesta natural de las abejas asiáticas (A. dorsata) ante estos parásitos, y las abejas melíferas europeas a veces reaccionan igual cuando la carga de ácaros es insoportable . La colonia básicamente enjambra de manera desesperada, dejando atrás la colmena infestada (lo que generalmente condena a la colmena a morir, pero algunos ácaros podrían viajar en las abejas que se van). Para el apicultor, esto significa encontrar la colmena vacía de abejas excepto por la cría muerta — un desenlace extremo de la tropilaelapsosis.
• Transmisión de patógenos: Al igual que Varroa, Tropilaelaps es vector de varios virus de las abejas, incluyendo el virus de las alas deformadas (DWV) y otros patógenos asociados al síndrome de colapso. Los daños directos de los ácaros se ven agravados por estas infecciones virales que debilitan aún más a las abejas . El término “síndrome de ácaro parásito” (SAP o PMS en inglés) describe justamente la combinación de cría irregular, abejas deformes y colapso general de la colonia debido a la presencia de estos ácaros y los virus que diseminan .
En resumen, las consecuencias de Tropilaelaps en una colmena son catastróficas: la cría muere o nace enferma, la población de la colonia cae en picada y, si no se toman medidas, finalmente la colmena colapsa. En términos de tiempo, Tropilaelaps puede hacer colapsar una colonia mucho más rápido que Varroa debido a su dinámica poblacional. Por eso se considera que, de establecerse ampliamente, este ácaro sería una grave amenaza para la apicultura mundial, causando pérdidas importantes de colonias, disminuyendo la producción de miel y poniendo en riesgo la polinización de cultivos .
Para el apicultor, reconocer estos síntomas de tropilaelapsosis es fundamental. Muchos de ellos imitan a la varroosis tradicional, por lo que en zonas donde Tropilaelaps aún no está presente podría confundirse el problema con una Varroa fuera de control. A continuación, abordaremos cómo detectar y diagnosticar la presencia de Tropilaelaps en las colmenas, diferenciándolo de otras enfermedades, para poder actuar a tiempo.
Métodos de detección y diagnóstico
Detectar Tropilaelaps en una colmena puede ser todo un desafío, especialmente para apicultores poco experimentados, porque este ácaro pasa la mayor parte de su vida escondido en las celdas operculadas. Sin embargo, con las técnicas adecuadas de monitoreo es posible identificar una infestación antes de que sea demasiado tarde. Veamos los métodos más comunes de detección y cómo distinguir Tropilaelaps de otros problemas:
Inspección visual en la colmena
• Observación de síntomas en la cría: El primer indicio suele venir de los signos en el panal de cría. Durante la revisión rutinaria de la colmena, hay que prestar atención a patrones anormales de cría: áreas salteadas, opérculos hundidos o con agujeritos, presencia de larvas/pupas blancas visibles porque las celdas fueron abiertas por las abejas, etc. . Estos signos, como vimos, son comunes tanto a Varroa como a Tropilaelaps (cualquier ácaro que parasita cría producirá efectos similares). Por lo tanto, su presencia indica un problema de ácaros parasitarios, que en la mayoría de regiones del mundo hoy se asumiría Varroa. Sin embargo, si se trata de Tropilaelaps, es probable que la rapidez y severidad de los síntomas llame la atención (por ejemplo, ver cría salteada y montones de abejas deformes a pesar de haber controlado Varroa recientemente podría sugerir algo más, como Tropilaelaps). En todo caso, estos síntomas nos alertan para investigar más a fondo.
• Búsqueda de ácaros en abejas adultas: Con Varroa, a veces podemos llegar a ver las motitas marrones en el cuerpo de las abejas (especialmente en zánganos o abejas recién emergidas). Con Tropilaelaps, esto es mucho más difícil. Se estima que en una colonia infestada, solo 3–5% de los ácaros Tropilaelaps están en abejas adultas en un momento dado (la gran mayoría está dentro de celdas). Además, por su menor tamaño y color más claro/translúcido, se camuflan fácilmente. Por tanto, al inspeccionar abejas adultas individuales, es poco probable identificar a simple vista un Tropilaelaps hasta que la infestación esté muy avanzada .
• Búsqueda de ácaros en los panales: Un método visual útil es sacudir bruscamente los panales para ver si caen ácaros. La técnica coloquial del “bump test” o golpe consiste en retirar un cuadro (preferiblemente con cría) y dar uno o varios golpes secos contra una superficie blanca (por ejemplo, una bandeja plástica, o incluso la tapa de la colmena) . Si hay ácaros en fase forética sobre las abejas o en el panal, es posible que caigan con la vibración. Luego inspeccionamos la bandeja en busca de puntitos móviles. Tropilaelaps al caer probablemente seguirá moviéndose rápidamente, lo cual ayuda a distinguirlos de restos de cera. Este método sencillo puede revelar la presencia de Tropilaelaps cuando hay suficientes ácaros foréticos (aunque su eficacia es limitada si casi todos están dentro de celdas).
• Desoperculado de cría: La herramienta más efectiva es revisar la cría operculada directamente. Seleccionando unos cuantos trozos de panal con cría operculada (idealmente cría de zángano, ya que atrae más ácaros por tener periodo de operculación más largo), podemos desopercular manualmente con cuidado esas celdas y extraer las larvas o pupas con unas pinzas. Al sacar cada larva/pupa, la examinamos en busca de ácaros. Los Tropilaelaps adultos se verán como diminutos ácaros rojizos o beige corriendo en la superficie de la larva, o escondidos en la base de la celda. Las ninfas de Tropilaelaps también pueden verse: son blanquecinas y suelen quedarse inmóviles en la larva o en el jugo larval , pero a simple vista pueden parecer motas de cera. Conviene usar buena luz solar o linterna y quizá una lupa para no pasar nada por alto. Si la infestación es alta, al abrir algunas celdas infestadas veremos varios ácaros moverse rápidamente, confirmando la presencia de Tropilaelaps.
• Método de “depilación” o brood depilation: Desopercular celdillas una por una es efectivo pero laborioso. Una técnica innovadora es la llamada depilación de cría, que consiste en usar una tira adhesiva (como las tiras depilatorias de cera fría) para levantar de un tirón los opérculos de un área del panal . Al hacer esto, exponemos de golpe a decenas de pupas, lo que provoca que los ácaros (si están presentes) salgan corriendo. Muchos de ellos quedarán pegados en la tira o visibles sobre las pupas descubiertas, facilitando su conteo. Este método está ganando adeptos como una forma rápida de muestreo en el campo, y algunas guías lo recomiendan con precaución, ya que puede dañar esa porción de cría.
• Uso de fondos de sanitarios: Similar a lo que se hace para Varroa, colocar bandejas adhesivas o recubiertas con vaselina en el fondo de la colmena puede ayudar a detectar Tropilaelaps. Ácaros muertos o caídos accidentalmente se pegarán en la bandeja blanca y podremos verlos al cabo de unos días. No obstante, se advierte que contar Tropilaelaps en bandejas es más difícil que Varroa, debido a su tamaño menor y color más claro/transparente. Además, la baja proporción de ácaros foréticos hace que la caída natural de Tropilaelaps sea menor. Aun así, una bandeja pegajosa puede recoger ácaros si la infestación es importante, sirviendo como señal de alerta.
En general, los métodos tradicionales de muestreo de Varroa (como el lavado de abejas con alcohol o la técnica del azúcar glas) no son confiables para Tropilaelaps . Esto se debe a que tan pocos ácaros están sobre las abejas adultas que podríamos obtener falsos negativos (no aparecería ningún ácaro en la muestra a pesar de que la colmena sí esté infestada). Por eso, la vigilancia de Tropilaelaps se enfoca en inspeccionar la cría más que las abejas adultas.
Confirmación en laboratorio y diagnóstico diferencial
Si un apicultor sospecha fuertemente la presencia de Tropilaelaps (por ejemplo, observó ácaros inusuales en la cría al desopercular, o síntomas anormales pese a controlar Varroa), debe notificar a las autoridades apícolas de inmediato. En muchos países como España, la tropilaelapsosis es una enfermedad de declaración obligatoria , al igual que lo es la varroosis en zonas previamente libres. Esto significa que los servicios veterinarios realizarán una inspección y tomarán muestras oficiales para confirmar la plaga. Las muestras típicas incluyen trozos de panal con cría operculada (con sus abejas en desarrollo) y abejas adultas en alcohol, que se envían a un laboratorio apícola para análisis microscópico . Bajo el microscopio, un experto podrá identificar inequívocamente a Tropilaelaps por sus características morfológicas (tamaño, forma, piezas bucales, etc.).
El diagnóstico diferencial principal de Tropilaelaps es con Varroa destructor, ya que ambas parasitosis producen síntomas similares en las colmenas. Por ello, es fundamental lograr distinguir visualmente los ácaros si se observan. Como guía rápida:
• Varroa: tamaño 1,5 mm, forma redondeada, color marrón oscuro, movimiento lento. Frecuente verlo adherido al dorso de abejas adultas o en la pared de celdas operculadas cortadas.
• Tropilaelaps: tamaño ~1 mm, forma alargada, color marrón rojizo semitranslúcido, muy rápido. Se ve casi exclusivamente corriendo sobre larvas/pupas al abrir celdas, o moviéndose ágilmente en el panal.
Otra posible confusión menor es con el llamado “piojo de las abejas” (Braula coeca), que es en realidad una pequeña mosca sin alas que vive en las abejas adultas. La Braula es de color marrón rojizo y de tamaño similar a Tropilaelaps, pero tiene solo 6 patas (no 8) y se mueve sobre los cuerpos de las abejas (especialmente en la cabeza) sin causar los daños que causan los ácaros. En Europa Braula es poco común actualmente, pero vale mencionarlo para no alarmarse innecesariamente: Braula no produce cría deformada ni muerte de pupas, Tropilaelaps sí.
Importante: En regiones donde Tropilaelaps no está establecido (como España, la Unión Europea, las Américas, etc.), ante la más mínima sospecha (p.ej. encontrar un ácaro extraño al desopercular cría) se debe notificar inmediatamente a las autoridades apícolas. Ellos tienen protocolos para cuarentenar la apiario, confirmarlo y tomar medidas de erradicación si es posible . Dado que actualmente este parásito no tiene tratamiento legalmente establecido en esos lugares (porque no existe allí aún), lo más seguro es que las autoridades recomienden o impongan medidas drásticas como la destrucción de las colmenas infestadas para evitar su propagación . Por duro que suene, esta estrategia de “eliminar el foco” podría ser la única forma de mantener a Tropilaelaps alejado de nuestras abejas en países libres.
En zonas donde Tropilaelaps ya existe (varios países de Asia), la detección temprana a nivel de colmenas individuales permite a los apicultores iniciar tratamientos y manejos antes de que la colonia colapse. En la siguiente sección, veremos qué estrategias de control y tratamiento se pueden aplicar para combatir a Tropilaelaps una vez detectado, desde métodos naturales hasta químicos, inspirándonos en la experiencia de apicultores que lidian con este problema.
Estrategias de control y tratamiento de Tropilaelaps
Manejar Tropilaelaps eficazmente requiere un enfoque integrado, aprovechando tanto métodos culturales (manejo de la colmena) como tratamientos químicos cuando estén disponibles. Muchos principios del manejo de Varroa son aplicables, pero con ajustes importantes debido a las diferencias ya mencionadas (especialmente la corta fase forética de Tropilaelaps). A continuación, desglosamos las principales estrategias:
Métodos naturales y biológicos de control
• Control biológico: Interrupción del ciclo de cría: Una de las estrategias naturales más efectivas contra Tropilaelaps (y también útil frente a Varroa) es interrumpir o controlar el ciclo de cría, ya que estos ácaros no pueden reproducirse sin cría operculada.
Esto puede lograrse de varias formas: Retirando o enjaulando la reina durante unos 14 días, lo que impide nuevas puestas y provoca una pausa temporal en la cría. O Dividiendo la colmena (formando un núcleo con la reina y algunas abejas), de modo que la colmena madre quede sin cría fresca durante un tiempo.
Durante esta pausa, los ácaros adultos emergen pero, al no encontrar nuevas celdas donde reproducirse, mueren en pocos días. Estudios en Asia confirman que esta técnica reduce significativamente las poblaciones de Tropilaelaps en ambas colmenas.
Como variante más precisa, algunos apicultores utilizan jaulas para limitar la postura de la reina, sincronizando así la emergencia de toda la cría. Esto permite aplicar un tratamiento (como ácido oxálico) justo cuando todos los ácaros están en fase forética, fuera de las celdas, aumentando su eficacia.
Combinar estas técnicas de manejo con tratamientos acaricidas puede mejorar notablemente los resultados y reducir la presión de infestación de forma sostenible.
• Uso de reinas con comportamiento higiénico: La selección genética de abejas que detectan y limpian cría enferma (comportamiento higiénico) ha sido un aliado contra Varroa, ya que esas abejas eliminan cría parasitada reduciendo la reproducción del ácaro. Se cree que este comportamiento también ayudaría contra Tropilaelaps. En sus hospedadores naturales (las abejas gigantes asiáticas), la estrategia de defensa es extremar la higiene: las abejas abren celdas infestadas y fuerzan a los ácaros a exponerse. Criar reinas con altos índices de higiene no elimina por completo el problema, pero podría mantener bajas las infestaciones de forma natural. Por tanto, como buena práctica, se sugiere reponer reinas con líneas higiénicas regularmente como parte del manejo preventivo .
• Fondos sanitarios y trampas físicas: Dado que Tropilaelaps es un ácaro muy móvil, los fondos sanitarios pueden hacer que los ácaros que caen no logren regresar a la colmena. Cualquier ácaro que caiga por gravedad o grooming de las abejas a través de la malla morirá al no poder subir de nuevo. Además, combinados con bandejas adhesivas, estos pisos permiten monitorear caídas naturales. No es una solución definitiva, pero contribuye a reducir la reinfestación interna.
• Control biológico (depredadores/ácaros benignos): En teoría, existen depredadores naturales de ácaros (como pseudoscorpiones, otros ácaros, etc.) que podrían ayudar manteniendo poblaciones bajas. Pero en la práctica esto es experimental y poco probado con Tropilaelaps. Algunos apicultores fomentan colonias de pseudoscorpiones en las colmenas como curiosidad, pero no hay evidencia sólida de que controlen infestaciones significativas de Tropilaelaps.
En suma, las medidas de manejo apícola que reduzcan o interrumpan la cría son extremadamente útiles contra Tropilaelaps. Un apicultor puede planificar descansos de cría (por ejemplo, no estimular puesta en ciertas épocas, retirar cría operculada vieja, etc.) para evitar que los ácaros se disparen. Sin embargo, muchas veces esto no basta y se recurre a tratamientos acaricidas específicos.
Tratamientos químicos permitidos
Actualmente, no existen medicamentos diseñados exclusivamente para Tropilaelaps en la mayoría de países, porque es una plaga exótica allí. En regiones donde está presente, los apicultores han usado principalmente los mismos acaricidas que para Varroa, con resultados variables. A continuación, se mencionan los principales tratamientos químicos y su efectividad conocida contra Tropilaelaps:
• Ácido fórmico: Es un ácido orgánico volátil ampliamente utilizado contra Varroa (p.ej. en productos comerciales como Formic Pro®). El ácido fórmico tiene la ventaja de que sus vapores penetran las celdas operculadas, logrando matar ácaros dentro de la cría. Investigaciones en Tailandia mostraron que tiras de ácido fórmico lograron reducir significativamente la población de Tropilaelaps sin efectos negativos en las abejas. De hecho, fue el único producto químico que resultó realmente eficaz a las 8 semanas de aplicado en ese estudio. Muchos expertos (como Guarna) señalan al ácido fórmico como la mejor opción química disponible actualmente para frenar Tropilaelaps .
• Ácido oxálico: El ácido oxálico es muy efectivo para Varroa cuando no hay cría (rociado o sublimado). Contra Tropilaelaps, podría funcionar de manera similar bajo condiciones de ausencia de cría, matando a los ácaros foréticos. Sin embargo, con presencia de cría operculada, su eficacia baja drásticamente porque no alcanza a los ácaros escondidos (igual limitante que con Varroa). Es de esperar que tras un bloqueo de cría, un tratamiento de oxálico elimine los Tropilaelaps restantes en las abejas adultas.
• Amitraz (tiras tipo Apivar o Apitraz®): El amitraz es un acaricida sintético ampliamente usado para Varroa. No obstante, ensayos de campo indican que no es efectivo contra Tropilaelaps bajo condiciones normales de colonia . La razón probable es que las tiras de amitraz funcionan por contacto prolongado con abejas y ácaros foréticos, y dado que Tropilaelaps pasa tan poco tiempo en las abejas, no llega a exponerse suficiente al químico para morir . En un estudio, Apivar no redujo la población de Tropilaelaps en absoluto en 42 días de tratamiento, a pesar de ser efectivo contra Varroa en otras circunstancias.
• Piretroides (fluvalinato, flumetrina) y organofosforados (coumaphos): Son los ingredientes activos de tiras como Apistan®, Bayvarol® y CheckMite®, antaño muy usadas contra Varroa. No hay mucha literatura específica sobre su efecto en Tropilaelaps, pero los expertos sugieren que su eficacia es baja. Marta Guarna menciona que moléculas como fluvalinato o coumaphos “no funcionan tan bien” con Tropilaelaps , probablemente de nuevo por el tema de la corta fase forética (estos productos también actúan por contacto prolongado). Además, en muchas regiones estos químicos enfrentan resistencia por parte de Varroa; si Tropilaelaps los “hereda” o está presente donde Varroa ya era resistente, aún menos utilidad tendrían.
• Thymol (timol) y aceites esenciales: Productos como Apiguard® (gel de timol) o formulaciones con aceites esenciales (mentol, eucaliptol, etc.) tienen efecto acaricida moderado. Podrían ayudar a reducir Tropilaelaps parcialmente, pero no está documentado su nivel de eficacia. Dado que tampoco afectan dentro de celdas, no eliminarán una infestación por sí solos. Pueden ser parte de un manejo integrado, pero no la solución principal.
• Azufre en polvo: En Asia se probó la aplicación de azufre en polvo dentro de colmenas infestadas. El azufre tiene efecto acaricida (al sublimarse genera anhídrido sulfuroso tóxico). Se observó que el azufre reduce la población de Tropilaelaps, pero el problema es que afecta negativamente a las abejas si la dosis no es muy controlada . En el estudio tailandés, el azufre redujo ácaros pero también redujo la población de abejas adultas significativamente , por lo que no resulta práctico como tratamiento comercial seguro.
• Extracto de lúpulo (HopGuard®): Este es un tratamiento relativamente nuevo para Varroa, basado en ácidos húmicos del lúpulo, aplicado en tiras. En pruebas contra Tropilaelaps mostró cierta efectividad para bajar la infestación, pero con efectos adversos en la colonia, ya que también se redujo la cantidad de abejas adultas después del tratamiento. Es posible que la formulación o dosis no estén optimizadas para Tropilaelaps, y su eficacia no fue suficiente para justificar el riesgo. Nota: En Europa no está registrado HopGuard.
Como se ve, no todos los acaricidas funcionan igual de bien contra Tropilaelaps. En general, los tratamientos que actúan dentro de celdas (ej. ácido fórmico) o los aplicados tras crear una situación sin cría son los más exitosos. En cambio, los que dependen de que el ácaro esté sobre la abeja (amitraz, piretroides) resultan ineficientes porque Tropilaelaps “se esconde” de ellos en la cría .
A modo de resumen, esta tabla compara algunos tratamientos y su efectividad reportada:
Tratamiento | ¿Efectivo contra Tropilaelaps? | Notas |
---|---|---|
Ácido fórmico (FormicPro) | Sí, muy efectivo | Mata ácaros dentro de celdas operculadas; sin daños graves a abejas si se aplica correctamente. Es la opción química recomendada. |
Ácido oxálico (goteo o vaporizado con Varroxal, etc.) | Moderado (en presencia de cría operculada: no; en ausencia de cría: sí) | Útil solo tras eliminar/criar la cría, ya que no penetra opérculos. Ideal combinar con bloqueo de puesta para máxima eficacia. |
Amitraz (Apivar, etc.) | Baja eficacia | Las tiras no logran contacto suficiente con ácaros escondidos en cría. Tropilaelaps prácticamente escapa al efecto del amitraz en colmena. |
Fluvalinato (Apistan), Flumetrina (Bayvarol) | Baja eficacia (posiblemente <50%) | Únicamente ataca ácaros foréticos, fase muy breve en Tropilaelaps. Pueden no contener la infestación. Además, posible resistencia cruzada de Varroa. |
Coumaphos (CheckMite) | Baja eficacia | Similar a fluvalinato; su residuo activo no alcanza ácaros en cría. Poco usado hoy en apicultura por temas de residuos en cera. |
Timol (Apiguard) y aceites esenciales | Eficacia incierta (probablemente baja-moderada) | Pueden reducir infestación en adultos, pero no erradicarla. Útiles como apoyo, no como única medida. |
Azufre en polvo | Parcialmente efectivo | Reduce ácaros pero también puede dañar abejas. No aprobado en la mayoría de países; se ha probado de forma experimental. |
HopGuard (ácidos de lúpulo) | Parcialmente efectivo | Bajó la carga de Tropilaelaps en pruebas, pero con impacto negativo en población de abejas (estrés tóxico). |
Interrupción de cría (enjaulado de reina, división de colmena) | Sí, muy efectivo (método no químico) | No mata ácaros directamente, pero provoca su muerte natural al no tener cría donde reproducirse. Debe combinarse con otro tratamiento para eliminar los foréticos remanentes. |
Nota: Hasta la fecha, ningún país occidental ha homologado un acaricida específicamente para Tropilaelaps, pero es de esperar que los mismos productos legales para Varroa sean utilizados en caso de necesidad, ajustando protocolos. Por ejemplo, en la Unión Europea las únicas sustancias autorizadas contra Varroa son ácidos orgánicos (fórmico, oxálico), timol, amitraz y tau-fluvalinato. De esos, ya inferimos que fórmico sería la elección principal si llegara Tropilaelaps, posiblemente aplicándolo de manera similar a Varroa pero quizás con más frecuencia dada su rápida reproducción.
Manejo integrado de plagas (MIP)
Dada la complejidad de controlar Tropilaelaps, la recomendación (al igual que con Varroa) es implementar un Manejo Integrado de Plagas (MIP), combinando varias tácticas de forma planificada:
• Monitoreo frecuente: Revisar regularmente las colmenas en busca de síntomas (cada 2-3 semanas en temporada activa) y realizar muestreos de cría (desopercular unas cuantas celdas) especialmente en colmenas sospechosas. Un monitoreo constante permite detectar incrementos de ácaros a tiempo para intervenir antes del colapso.
• Umbrales de acción: Establecer niveles de infestación a partir de los cuales se aplicarán tratamientos. Para Varroa suele hablarse de porcentaje de infestación en abejas o caída natural; para Tropilaelaps podría ser “ácaros vistos por 100 celdas abiertas” u otro indicador. Aún se investiga cuál sería un umbral seguro, pero en lugares endémicos los apicultores tienden a tratar en cuanto ven algún Tropilaelaps, dada su rapidez reproductiva.
• Rotación y combinación de métodos: No depender de un solo producto. Por ejemplo, usar tratamientos a base de ácido fórmico en otoño, manejo de corte de cría en primavera, ácido oxálico en invierno, etc. Esto no solo ataca al ácaro en diferentes momentos, sino que previene el desarrollo de resistencias. Si Tropilaelaps llegara a establecerse globalmente, habría riesgo de que desarrolle resistencia a los acaricidas igual que Varroa, por lo que es clave no abusar de uno solo .
• Salud general de las colonias: Un colmenar con abejas bien nutridas, reinas jóvenes y vigorosas, y bajo estrés, estará mejor equipado para tolerar y recuperarse de parasitosis. Aunque ninguna abeja es inmune a Tropilaelaps, aquellas colonias con buenos niveles de higiene y abundantes abejas pueden soportar más tiempo la carga mientras el apicultor interviene. Así que, en el MIP, se incluye mantener buenas prácticas apícolas (alimentación cuando falten recursos, recambio de reina si decae la postura, evitar otros patógenos como nosema, etc.).
• Eliminar focos altamente infestados: En ocasiones, a pesar de tratamientos, una colonia puede quedar muy enferma. Para evitar que sea fuente de dispersión (por pillaje, deriva, etc.), podría ser prudente sacrificar esa colonia eliminándola y desinfectando o congelando sus cuadros para matar los ácaros que queden. Esta decisión es difícil, pero forma parte de una mentalidad de manejo integrado pensando en la salud del apiario completo.
En definitiva, la lucha contra Tropilaelaps requiere ser proactivo y emplear múltiples herramientas a la vez. Los expertos señalan que las mismas tácticas de IPM usadas contra Varroa servirán para Tropilaelaps, solo que aplicándolas con mayor énfasis en romper el ciclo de cría . De hecho, protegerse contra Tropilaelaps puede ir de la mano con una buena gestión de Varroa: “Al combinar monitoreo, manejo de cría y tratamientos eficaces, los apicultores pueden enfrentar ambos ácaros simultáneamente” . Esta sinergia es importante, pues nadie querrá tener que manejar dos plagas por separado; idealmente, un plan integrado mantendrá a raya a Varroa y Tropilaelaps dentro del mismo calendario sanitario de la colmena.
Prevención y mejores prácticas para apicultores
Mientras Tropilaelaps no esté presente en nuestro país o región, la prioridad es prevenir su introducción. Y si llegara a entrar, detectarlo rápidamente para erradicarlo antes de que se disemine. Algunas mejores prácticas que se recomiendan a todos los apicultores, especialmente principiantes e intermedios, son:
• Evitar la importación de abejas de zonas con Tropilaelaps: Si se compran paquetes de abeja o incluso reinas del extranjero, tratar de que no vengan acompañadas de abejas nodrizas (muchas veces envían algunas abejitas en el jaulón para atender a la reina). Lo ideal es introducir la reina sola o con muy pocas acompañantes, y desechar esas obreras foráneas antes de acercarlas al colmenar . Esas abejas podrían portar ácaros Tropilaelaps imperceptibles. En envíos de paquetes de abejas o núcleos, exigir certificados sanitarios y, de ser posible, mantenerlos en cuarentena separadamente unas semanas mientras se monitorean.
• Revisar cuidadosamente cualquier colmena nueva o enjambre capturado: Si adquiere colonias de segunda mano o atrapa un enjambre silvestre, haga una inspección exhaustiva de cría en cuanto sea seguro. Abrir celdas de zángano al azar y colocar una bandeja de monitoreo durante unos días puede ayudar a asegurarse de que no traen polizontes. Más vale detectar un problema en un solo enjambre recién introducido que arriesgar todo el apiario.
• No intercambiar cuadros de cría entre apiarios desconocidos: Es tentador en ocasiones mover panales de cría operculada de una colmena a otra (para equilibrar poblaciones, etc.), pero si no se está seguro de la sanidad de ambas, esto podría transferir ácaros. Limitar estas prácticas al mínimo necesario y solo entre colmenas propias conocidas sin síntomas.
• Mantener la vigilancia sanitaria: Educarse sobre Tropilaelaps (¡leyendo artículos como este!) y estar informado de la situación en su país. Participar en programas de vigilancia oficiales si existen. Por ejemplo, en España el Ministerio de Agricultura realizó durante años monitoreos específicos buscando Tropilaelaps en colmenas de riesgo, todos con resultado negativo hasta ahora . Estas iniciativas a veces incluyen capacitación; aprovecharlas para aprender a reconocer el ácaro es muy útil. Cada apicultor informado actúa como centinela en su zona.
• Colaborar con autoridades ante sospechas: Si en algún momento se observa algo raro que pudiera ser Tropilaelaps, no ocultarlo. La rápida notificación puede marcar la diferencia entre una erradicación exitosa o una plaga establecida. Las autoridades ofrecerán apoyo técnico y manejo del caso. Recordemos que en sitios libres de Tropilaelaps, el objetivo es erradicar, no convivir con la plaga; por tanto, los apicultores tienen la responsabilidad de no propagar material potencialmente infestado.
• Buenas prácticas apícolas generales: Desinfectar o flamear las herramientas (espátulas, guantes) al pasar de un colmenar a otro, especialmente si son de distintos dueños. No reutilizar cuadros o colmenas de apiarios sospechosos sin una adecuada sanitización (congelar los cuadros por 48h puede matar ácaros en todas sus fases). Mantener las colmenas fuertes –las colmenas débiles son más susceptibles a ser invadidas por parásitos y también más propensas al pillaje. Reducir el pillaje evitando dejar miel expuesta. Todas estas medidas que solemos tomar contra otras enfermedades (loques, Varroa, etc.) ayudarán en caso de Tropilaelaps también.
En síntesis, la prevención se basa en cerrarle las puertas de entrada a Tropilaelaps y en estar muy atentos a cualquier señal inusual. Dado que el ácaro puede llegar inadvertidamente con abejas introducidas, nuestra mejor defensa es la vigilancia permanente y unas prácticas de importación/cuidados muy estrictas. Aprendamos de la historia: Varroa entró en muchos países a pesar de precauciones; con Tropilaelaps tenemos la ventaja de conocer su riesgo por adelantado y quizás podamos retardar o evitar su establecimiento tomando muy en serio estas recomendaciones.
Casos de estudio y experiencias de apicultores
Para aterrizar todo lo discutido, veamos brevemente algunas experiencias reales y situaciones que ilustran el desafío de Tropilaelaps:
• El avance en Rusia y Georgia (2021–2024): Como mencionamos, Tropilaelaps mercedesae fue detectado recientemente en colmenas de la región de Krasnodar (Rusia) y en Georgia, marcando la primera invasión conocida en las puertas de Europa . Los apicultores locales notaron que sus colmenas se venían abajo pese a tener Varroa bajo control. Informaron patrones de cría irregulares, cría perforada y abejas moribundas con probóscides elongadas (lenguas extendidas), algo típico de colmenas que colapsan por parásitos . Más de la mitad de las colonias monitoreadas perecieron en un año . Esta rápida devastación tomó por sorpresa a muchos, y motivó a los servicios sanitarios a reforzar controles fronterizos. Para los apicultores europeos es un campanazo de alerta: Tropilaelaps ya no es un problema lejano, puede estar a un paso si no se contiene.
• Manejo en Asia: competencia con Varroa: En países asiáticos donde conviven Varroa y Tropilaelaps, los apicultores han observado algo curioso: al aplicar tratamientos intensivos para Tropilaelaps, Varroa prácticamente no es problema, e incluso puede ser desplazada por la competencia . Esto sugiere que Tropilaelaps es tan agresivo que, en cierto modo, “opaca” a Varroa. Sin embargo, eso implica estar sometido a tratamientos constantes. En esas regiones suelen realizar múltiples aplicaciones de ácido fórmico al año y manejos de cría para mantener Tropilaelaps a raya, lo que incidentalmente también controla Varroa. Esta experiencia brinda lecciones: los programas de control que funcionan allá podrían adoptarse en otras partes si el ácaro se propaga, pero también muestra que manejar ambas plagas a la vez incrementa la carga de trabajo y costos para el apicultor.
• Supervivencia invernal insospechada: Un hallazgo interesante es el reporte de ácaros Tropilaelaps sobreviviendo el invierno dentro de nidos de roedores (ratones) cerca de colmenas . En al menos un caso documentado, se encontraron ácaros vivos en un pequeño ratón que habitaba en la colmena. Esto sugiere que los ácaros podrían utilizar hospedadores alternativos transitoriamente o refugios externos para superar periodos sin cría. Aunque no se sabe qué tan común puede ser, esta plasticidad podría permitirles aguantar inviernos fríos escondidos hasta que la colmena vuelva a criar en primavera. Los apicultores deben entonces considerar controlar la presencia de roedores en los apiarios (por higiene y porque podrían servir de “puente” para Tropilaelaps). Es un ejemplo de cómo la naturaleza busca caminos para persistir y por qué la vigilancia nunca debe relajarse, incluso en épocas frías.
• Respuesta sanitaria coordinada: Hasta ahora, en lugares libres de Tropilaelaps, las pocas detecciones sospechosas han llevado a acciones fuertes. Por ejemplo, si mañana se detectara Tropilaelaps en España, seguramente se activaría un plan de emergencia similar al usado cuando llegó Varroa en los 1980s: cuarentena del área, destrucción de colmenas infestadas, muestreo intensivo en 3 km a la redonda, etc. Saber esto de antemano es útil para los apicultores: significa que, llegado el caso, deberán colaborar sacrificando quizá algunas colmenas por el bien mayor. En Chile, por citar, el protocolo oficial indica eliminación de colmenas positivas y cuarentenas regionales para erradicar . Estas experiencias (Varroa en el pasado, escarabajo de las colmenas en algunos sitios, etc.) muestran que una respuesta rápida y unificada puede contener plagas nuevas si todos cooperan.
• Experiencias educativas: Muchos apicultores experimentados están comenzando a hablar más de Tropilaelaps en congresos, blogs y cursos, para que la comunidad esté preparada. Iniciativas como la campaña “Tropi STOP” en Norteamérica difunden material ilustrativo y charlas sobre cómo identificar a Tropi. En ferias apícolas, a veces traen muestras en frascos o fotografías comparativas para que los apicultores las memoricen. La comunicación “de apicultor a apicultor” es valiosa: un apicultor informado puede a su vez entrenar a colegas locales en reconocer este ácaro. Por ejemplo, la apicultora Kasia (comentada en un artículo del Beelistener) remarcaba que en asociaciones locales se debería hablar más de amenazas exóticas y no solo de Varroa . Este boca a boca y conciencia colectiva es parte esencial de las experiencias que se están forjando en la comunidad apícola global frente a Tropilaelaps.
En resumen, las vivencias de campo nos enseñan que Tropilaelaps actúa rápido y con severidad, pero que también puede ser controlado si se aplican las lecciones aprendidas de otros lugares. Casos recientes confirman que la amenaza es real y cercana, y la mejor experiencia que podemos aprovechar es la preparación anticipada: formarnos, equiparnos con herramientas de monitoreo, y estar listos para responder en conjunto.
Conclusión y recomendaciones finales
Tropilaelaps se perfila como un enemigo formidable para las abejas y la apicultura, posiblemente a la altura (o por encima) de Varroa destructor en términos de daño potencial. Su biología especializada –reproducción vertiginosa en cría operculada y dependencia absoluta de la cría– lo hace difícil de detectar pero, a la vez, vulnerable a estrategias dirigidas a interrumpir su ciclo.
Para los apicultores principiantes e intermedios, informarse y prepararse es la mejor estrategia por ahora. Esto implica:
• Aprender a reconocer el ácaro y sus signos: familiarizarse con cómo luce Tropilaelaps (imágenes comparativas con Varroa, observar panales sospechosos) y qué síntomas produce en la colmena. Tener presente que cría salteada + abejas deformes no siempre será “varroa”, y que ante la duda se debe investigar más a fondo y pedir ayuda profesional.
• Mantener prácticas de manejo sanitario rigurosas: un buen control de Varroa mediante manejo integrado dará colonias más fuertes y posiblemente detectaría cualquier anomalía (por ejemplo, si una colonia no responde al tratamiento de Varroa como debería, cabría examinar si hay algo más). Además, muchas tácticas de control de Varroa –como los bloqueos de cría– son doblemente útiles y deberían incorporarse regularmente.
• Seguir las actualizaciones y normativas: El panorama de Tropilaelaps puede cambiar año a año. Nuevos avistamientos, nuevas investigaciones (por ejemplo, desarrollo de trampas o medicamentos específicos) y cambios en la legislación pueden ocurrir. Estar al día a través de fuentes confiables (asociaciones apícolas, servicios de extensión, literatura técnica) ayudará a tomar decisiones informadas llegado el momento. Por ejemplo, si mañana se aprueba el uso de cierto químico eficaz o se recomienda un protocolo de cuarentena, los apicultores informados serán los primeros en aplicarlos correctamente.
• Colaboración y comunicación: La amenaza de Tropilaelaps no la enfrenta un apicultor solo, nos concierne a todos. Compartir experiencias, alertas y buenas prácticas con la comunidad apícola local fortalece la red de vigilancia. Si un apicultor detecta algo extraño, que lo comunique; si uno aprende un método nuevo de monitoreo, que lo enseñe. La apicultura siempre ha sido un campo donde la transmisión de conocimiento de persona a persona es clave. En el caso de plagas emergentes, esto es aún más cierto.
En conclusión, Tropilaelaps aún no está en nuestras colmenas, y con esfuerzo conjunto quizá logremos que nunca lo esté de forma estable. Pero no debemos subestimarlo: ignorar su existencia sería un error costoso. Por el contrario, prepararnos como si su llegada fuese cuestión de tiempo es actuar con responsabilidad. Implementar desde ya prácticas de manejo integrado robustas equivaldrá a tener colmenas más saludables en general y más resilientes frente a cualquier parásito.
La apicultura moderna enfrenta múltiples desafíos –desde la Varroa hasta pesticidas y cambio climático–, y Tropilaelaps se suma a la lista como una amenaza latente. Sin embargo, con abejas fuertes, apicultores informados y medidas sanitarias proactivas, podremos minimizar el impacto de este ácaro si aparece. La vigilancia, la educación continua y la colaboración serán nuestras herramientas más efectivas para proteger a nuestras abejas de Tropilaelaps y mantener la apicultura sostenible para las futuras generaciones.
Bibliografía
• “Infestación de las abejas melíferas por ácaros Tropilaelaps” – Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).
• “Tropilaelaps mite: an emerging threat to European honey bee” – Current Opinion in Insect Science, 2018.
• “Ecology, Life History, and Management of Tropilaelaps Mites” – Journal of Economic Entomology, 2017.
• “What Are Tropilaelaps?” – National Bee Unit, 2017.
• “Tropilaelaps – Biología” – Tropilaelaps.info.
ISNI 0000 0005 1801 1100 | Joshua Ivars es gerente de LA TIENDA DEL APICULTOR y autor del blog, donde comparte contenido técnico y práctico para apicultores. Con amplia experiencia en el sector apícola, se dedica a ofrecer consejos y soluciones basadas en las necesidades reales del apicultor, aportando su conocimiento en productos y prácticas esenciales para la apicultura.